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Origen del juego prehispánico de pelota
El Ulama, juego prehispánico de pelota, existe desde hace más de tres mil años y tiene su origen en Sinaloa, donde se sigue practicando ininterrumpidamente desde entonces.
El Ulama es conocido internacionalmente gracias a los Mayas, pero fue durante las peregrinaciones de los primeros nativos que recorrieron el continente de norte a sur que lo conocieron en tierra Sinaloense, o conocieron y adoptaron modificándolo a sus propios rituales y llevándolo al grado de utilizarlo como un medio para ofrecer la vida como sacrificio a sus dioses.
La región sur de Sinaloa pertenece a la parte fronteriza de lo que fue Mesoamérica colindante al Norte de Aridoamérica, muchos habitantes de esta región piensan que los grupos que vivieron por estos rumbos en la época prehispánica eran nómadas, culturas poco desarrolladas. Poco a poco han salido a la luz restos arqueológicos del país. La modalidad de Ulama que se juega aún en esta región es el de cadera. Los pueblos de El Quelite, La Palma, Puerto de Canoas, El Chilillo, Siqueros, El Vainillo, y Villa Unión, tienen cada uno su equipo y juegan partidos en días festivos que despiertan gran interés y acaloradas competencias. Estos pueblos se encuentran a solo unos minutos de Mazatlán
El Juego de Pelota
Entre todos los juegos y deportes el más popular y conocido es el “Sagrado juego de pelota”, el antiguo juego de los dioses, llamado Tlachtli en el altiplano central (Teotihuacanos, Toltecas Y Aztecas), Pokyab o Pok-ta-pok entre los Mayas y Taladazi en lengua Zapoteca, este juego constituye además, uno de los elementos más significativos en la estructural religiosa y social de las culturas prehispánicas.
Las primeras descripciones del “Juego” las tenemos, a través de las crónicas de la conquista, siendo los más destacados Bernal Días del Castillo y el sacerdote Franciscano Bernardino de Sahagún.
Sin embargo por vestigios arqueológicos sabemos, de la existencia de esta práctica desde el año 1400 A.C. en la zona Olmeca del Golfo de México, en la zona arqueológica de La Venta, lo que comprende hoy en día los estados de Tabasco y Veracruz; aunque, recientemente vestigios en la zona Zapoteca del Valle de Etla nos conducen a restos de canchas con probable datación entre 1500 y 1200 años A.C., además de que el número de restos arqueológicos sobre el particular ha aumentado de ser unos 75 a inicios de la década de los 80´s a más de 1000 en la actualidad.
Dicha práctica se escenificaba en canchas, (Talxchtlis), con forma de doble T o I latina, cuyas medidas variaban según la zona geográfica en que se practicara variando entre los 30 y 60 mts., de largo y los 9 y 14 de ancho a excepción del encontrado en Chichen Itza en Yucatán que es el mas grande de mesoamérica con 168 mts. de largo x 70 mts de ancho . La disposición de la cancha, era entre dos muros, (verticales u horizontales, dependiendo de la variante del juego y la importancia de la cancha).
Según varios historiadores, existían cuando menos 4 variantes de juego, una de ellas, en las canchas con marcadores o aros perforados, llamados Tlachtemalacatl, que además servia para dividir la cancha, y su máxima anotación consistía en introducir la bola por la perforación de este anillo. La segunda modalidad, sin Tlachtemalacatl, utilizándose como marcadores y divisores altares circulares o rodelas como la de chincultick en Chiapas. En la tercera variante, se utilizaba una pala o garrote para rebotar la pelota como en el occidente de México y la zona purepecha, en donde además, se llegaba utilizar una pelota cubierta de tela y fibra, que se encendía para realizar un juego nocturno. Una cuarta modalidad, es el juego con manoplas y guantes, conocido hoy en día como “Pelota Mixteca”, que se jugaba en el valle de Oaxaca.
Por otra parte, en el altiplano concretamente en Teotihuacan, se representa en los murales de Tepantiltla, a personajes golpeando la pelota con garrote o inclusive pateándola; muchas han sido las explicaciones que, a lo largo de la historia se ha dado a esta práctica, la verdad es que aparece en la totalidad de las culturas del México prehispánico; ya sea en códices, edificios y tradiciones orales o escritas. Su inicio, sus reglas reales o su relación social y religiosa sigue siendo un gran misterio que, poco a poco se ha ido desenterrando pero, que falta mucho por conocer.
Los mayas, en su época de florecimiento, cuando todo el territorio sur de Mesoamérica se ve poblado por innumerables ciudades de compleja arquitectura, en cada una de esas urbes construían una o varias canchas para llevar a cabo el juego de pelota, conmemorando con ello la hazaña de Hunahpú e Ixbalanqué.
Aunque sabemos que ya en los tiempos cercanos a la conquista española también se jugaba a la pelota con un carácter secular y que incluso se apostaban esclavos, textiles de gran valor e importantes tesoros de oro y jade, el pok a pok era un rito solemne cuyo carácter astral lo vinculaba directamente con el enfrentamiento de los elementos contrarios del universo, en especial con la eterna lucha de la luz y la oscuridad.
Así, el espacio, cancha o patio donde se jugaba tenían una connotación semejante a los planos celestes, de tal manera que los jugadores se transformaban en seres luminosos u oscuros como el Sol, la Luna y las estrellas.
El argumento del juego consiste en que los integrantes del equipo luminoso golpearán la pelota con sus caderas o con sus antebrazos buscando efectuar jugadas que sean imposibles de responder por el equipo contrario, y con ello lograr el triunfo de la luz y el nacimiento del Sol, mientras que el otro equipo buscará el predominio de la oscuridad.
Este juego es una especie de oráculo, ya que al momento de llevarse a cabo la suerte queda echada; todo se reduce al movimiento de la pelota, que de un lado al otro es golpeada constantemente hasta que uno de los jugadores realiza un movimiento inesperado y ahí se suspende el juego: su sino se había marcado de antemano y la ceremonia final ocurre al instante. Delante de todos los espectadores el jugador será decapitado y con su sacrificio se buscará el conjuro del fin del Sol y de la destrucción del universo.
El juego de pelota, en su interminable sucesión, como un ceremonial de vida y muerte, constituía uno de los elementos más importantes en la trama que hombres y dioses habían entretejido.
El Juego de Pelota como práctica Divina
Nos dice un cantar nahuatl:
¡Juega a la pelota¡ ¡juega a la pelota¡
El viejo xolotl
es el mágico campo de táctil
¡Juega a la pelota xolotl¡
el que viene del paraíso de las esmeraldas
¡vedlo¡ ¡principe¡ ¡principe¡
con plumas amarillas te aderezas
en el táctil te colocas
en la casa de la noche, en la casas de la noche.
Es el divino juego de pelota entre quetzalcoatl-tlahuiscalpan tecuhtli (venus matutina) y su gemelo xolotl (venus nocturno) jugando en el citlatachtli o juego de pelota de las estrellas.
Algunos aros del juego de pelota tienen relieves con la figura de un mono (ehecatl-quetzalcoatl) dios patrono en los juegos.
Quetzalcoatl, dentro del panteón mesoamericano es difícil de comprender, es multifacético, convergen en el varias figuras de dioses. Su nombre se traduce como “serpiente cubierta con plumas de quetzal”. fue kukulkan entre los mayas y gucumatz en centro américa. Es un dios celeste (venus) como serpiente su cuerpo es dividido en 13 secciones (13 cielos). las plumas representan lo espiritual y su cuerpo, lo terreno, como deidad, se hermana con tlaloc, ambos se relacionan con la agricultura.
Quetzalcoatl, como benefactor de la humanidad, después de aparecer en el cielo el “sol de movimiento” este dios bajo almictlan con su gemelo xolotl a rescatar los huesos humanos ancestrales, a los que dio vida con la sangre de su sagrado miembro; por eso se nos llamo macehuales o merecidos por la penitencia y alimentados gracias al maíz que quetzalcoatl saco del “monte de nuestro sustento”.
A Quetzalcoatl, se le relaciona también con el viento ehecatl donde se le pinta con prendas de vestir de origen huasteco (sombrero en punta, pectoral de media concha de caracol) representando al viento del este. en dicha figura, como dios estelar, su bastón representa la constelación xontecuilli, llevando también una mascara de pico. Como héroe cultural, se acatl topilzin quetzalcoatl, desciende de mixcoatl (serpiente de nubes) conductor-deidad tolteca ce acatl topilzin, es el fundador de a sabiduría sacerdotal es el personaje que levanto tula e hizo a los toltecas os seres mas cultos de la región; quien cae en desgracia y sale de tula para embarcase en el golfo, prometiendo regresar por su reino. aparece en los relieves como el hombre-pájaro-serpiente. (tula-chichen itza).
Dioses relacionados al Juego de pelota
En las crónicas y fuentes arqueológicas, son varios los dioses, que aparecen relacionados con el Juego de Pelota, por ejemplo: Xólotl, Quetzalcóatl, Macuilxóchitl, Xochipilli y Xochiquetzal, entre los más importantes.
Hay que tener presente, que en la época prehispánica, el cielo, era el campo donde jugaban los dioses, y son estos quienes simbolizaban los conceptos antagónicos y fuerzas opuestas; que al momento de enfrentarse, establecian un cierto equilibrio en el universo con la idea de mantener su propia supervivencia. Por lo que, el juego de los hombres, no era más que una transposición de ese duelo celestial, y es por lo que, los dioses, eran quienes presidían, patrocinaban y presenciaban los juegos entre los humanos.
En diferentes fuentes históricas, a XOLOTL, se le menciona expresamente como "el dios del Juego de Pelota", por lo que se cree, que era un dios gemelo, ya que este juego, siempre se jugaba entre dos jugadores, o dos parejas o dos grupos de jugadores. Este dios, aparece como el "Cabeza de perro", pues es el que guiaba y acompañaba al dios muerto, al Sol que moría al bajar al inframundo; sin embargo al momento de renacer, era necesario que Xólotl, se convirtiera en Quetzalcóatl, "el gemelo precioso", para que el astro subiera y brillara nuevamente en el cielo. Aquí esta referencia a Quetzalcóatl, no es por el héroe-rey de Tula; sino a su advocación como la estrella matutina y vespertina, el planeta Venus.
A Venus, se le concebía como una deidad, que recorría su camino desde el cielo, en su paso hacia el inframundo, y se le conocía con el nombre de Tlahuizcalpantecuhtli.
Se han encontrado difentes tipos de evidencia, que indican que los aztecas, al momento de llevar a cabo el Sagrado Juego de Pelota, (es decir, bajo un matiz religioso), ponian frente a frente imágenes de estos dos dioses, en el campo de juego.
También se han encontrado registros de dos dioses menos conocidos Amapan y Oappatzan, quienes eran los dioses, del juego y la pelota, respectivamente; y que en Tenochtitlán, en los muros cabezales del Teotlachco, (el juego de los dioses), se encontraban representados.
Macuilxóchitl, era también un dios, relacionado al Juego de Pelota, y en diferentes estructuras dedicadas a esto, se colocaban sus imágenes, en la que el dios aparece como un espectador más.
Xochipilli era el dios del amor, de la fertilidad y la procreación: era él quien hacia crecer la vegetación y quien produciía los alimentos; en una de sus advocaciones era conocido como Cintéotl, dios del maíz.
Estos dos dioses, antes mencionados, eran deidades de los jugadores, bailarines, cantantes y toda clase de artístas; por lo que tenían como ocupación el jugar y distraer.
Xochiquetzal, es la diosa azteca de la Luna, desposada en el cielo con el dios Sol; aunque también se le consideraba como la diosa del amor y las flores, pareja de Xochipilli. Entre las creencias de los aztecas, estaba que cuando la Luna, se acercaba al Sol, perdía una parte de su disco, y eso era representación de su decapitación por parte del Sol.
En algunos códices (Borgia, Vaticao B y Vindobonesis), se aprecian escenas, donde una diosa está decapitada, y aparece asociada al juego de pelota. En Michoacán, dentro de las tradiciones purépechas, la diosa lunar recibe el nombre de Xaratanga, y era ella quien presidia el Juego de Pelota, además de ser la diosa del parto, la vegetación y la tierra.
Otros dioses, que aparecen asociados al juego de pelota son: Ixtlilton, dios de la danza; Tezcatlipoca Negro, dios de la noche; Tezcatlipoca Rojo, dios del cielo diurno y del sol; Piltzintecuhtli, dios del maíz; así como
Tláloc, dios de la lluvia, y que en algunas ocasiones, aparecen como jugadores de pelota.
El Juego de Pelota es un juego de Honor.
El enemigo vencido mantiene su honor al morir en el juego.
Cuando el gobernante juega, se enfrenta el inframundo dando fin a "malas temporadas", ya sea de cosechas, caza o guerras.
Al mismo tiempo, vencer al adversario, es vencer a la muerte, así como el Sol, vence a la noche, cuando amanece cada día.
El Juego de Pelota como ceremonia iniciática para el guerrero.
Dice el cronista, el jugador, la noche anterior velaba sus implementos: protectores de cuero para caderas y muslos, guantes, así como la pelota de hule compactado (20 cm).
El ayuno abarcaba también, la abstinencia sexual.
Todos los implementos se incensaban con copal (bolsa de resina olorosa) y se oraba, donde el lenguaje alcanzaba altura de himno. con este ritual se adquiere el poder, por medio de los dioses.
¡Que por nuestro medio se fortalezca el sol, muramos todos ¡ es la respuesta al sacrificio primordial de los dioses, al morir en la hoguera de teotihuacan; para hacer posible el nacimiento del quinto sol o sol de movimiento.
Es el hombre tratando de influir activamente en el curso de los sucesos de la naturaleza. El participante, con este rito debe magnificar su propio esfuerzo, para salir a batirse con el o los contrarios, para dentro del juego realizar el drama que representa los movimientos del sol (el olli).
Cada golpe es un riesgo físico y mítico , cada golpe es un esfuerzo sobrehumano que convierte al jugador en el héroe que adquiere la poderosa fuerza de un guerrero para luchar.
El jugador debe de estar conciente de que al resultar vencido debe soportar el dolor del golpe y estar dispuesto a morir, por eso el anciano de su hogar le decía al recién nacido: “aprenderás a ver, a conocer y a probar el sufrimiento”. Gracias a nuestra sangre, es posible la vida y el curso del sol es nuestro destino.